Cartagena, a solidarizarse con Deimer Morelos

Cartagena, a solidarizarse con Deimer Morelos

marzo 15, 2015 Desactivado Por Opine En Deportes

Deimer Morelos sueña con volver al deporte y puede hacerlo con una mínima ayuda de los aficionados en Cartagena.

Real Cartagena recibe este domingo a Expreso Rojo en la quinta fecha del Torneo Águila. Pero más allá de la necesidad de una victoria, la atención se centra esta vez en el lado solidario y humanitario de los aficionados al deporte en la ciudad.

El equipo cartagenero lidera una campaña para ayudar a que Deimer Morelos, el joven que perdió la parte inferior de su pierna derecha por un disparo que le propinó un policía, reúna los fondos necesarios para comprarse una prótesis deportiva y pueda volver a jugar béisbol a nivel competitivo. (Lea: Deimer Morelos empieza a prepararse para volver a jugar béisbol).

La campaña consiste en ubicar en las gradas urnas vigiladas por familiares de Morelos para que los aficionados realicen sus donaciones, estipuladas en 3 mil pesos simbólicos. Se trata de un monto que no generará mayores problemas al bolsillo de la mayoría de los aficionados, pero que en su conjunto contribuirá a mitigar una tragedia ocasionada por los que, en teoría, deberían ser los defensores de la libertad y derechos de los ciudadanos. Para Deimer fueron los que acabaron con su sueño de llegar a las Grandes Ligas.

A su vez, la campaña es  una oportunidad para que Cartagena haga visible su factor humano. Según el informe de Cartagena Cómo Vamos, la percepción de los ciudadanos muestra a una ciudad que perdió el rumbo y se sume en un desorden social y administrativo. Ayudar a un joven deportista que intenta surgir de los espacios populares de la ciudad puede interpretarse como eslabón inicial en la construcción de una cadena de reivindicación social. Como un punto de partida para empezar a cambiar esas percepciones de incongruencia colectiva. (Lea también: Deimer Morelos recibe beca para estudios universitarios).

Se trata de superar ese pensamiento de desapego por las desgracias de los demás. Es considerar que lo que le pasa a una persona de la comunidad le ocurre también a todos los individuos que la conforman. Se trata de unidad para superar esas adversidades.

Y nada mejor que el deporte como punto de partida. El ejemplo más claro de cómo el deporte funcionó como eje unificador de un país en crisis lo lideró Nelson Mandela. El desaparecido premio Nobel de Paz afrontó el posconflicto y el paso del apartheid –el sistema de segregación racial- a la democracia en Sudáfrica con el Mundial de rugby que se realizó en ese país en 1995. Sudáfrica estaba al borde de una guerra civil entre blancos y negros, pero tras el mundial el conflicto se disolvió con un abrazo entre aficionados de ambas razas que celebraron el título y descubrieron que tenían cosas en común.

En el caso de Deimer son el fútbol y el béisbol los que se unen para demostrar una hermandad deportiva. Para exponer que no hace falta un mandatario o una figura política que solucione lo que nunca solucionan. Aunque ayudarlo no resolverá los problemas más urgentes que afronta la ciudad, si podrá tomarse como un comienzo. Un gol o un batazo colectivo a las tragedias que les ocurren a los que menos las merecen.

REAL CARTAGENA, A MEJORAR

En cuanto a lo deportivo, Real Cartagena tendrá que demostrar que se recuperó del problema que enfrentó en el vestuario a Humberto Mendoza y Amílcar Henríquez con el entrenador Jhon Jairo López. Luego de que fueran separados del grupo antes del juego con Pereira en la fecha pasada, los jugadores y el técnico se reunieron para solucionar sus diferencias.

Al parecer, todo se resolvió y los jugadores fueron reintegrados a la plantilla profesional. Pero así como se evidenció ante Pereira que el grupo se afectó –por el mal partido-, habrá que ver ante Expreso Rojo si el incidente pudo causar un daño mayor al equipo, que se refleje en el rendimiento de los jugadores.

Al fin, Real Cartagena debe aprender de esto. No está bien que un equipo que llegaba a la fecha 4 como líder invicto, se viera reducido por un problema interno en un momento en el que la confianza, el positivismo y el trabajo en conjunto debió ser el común denominador de todo el grupo.

EDITORIAL OED