Una Realidad inocultable. Por Raúl Porto Cabrales (Opinión)

Una Realidad inocultable. Por Raúl Porto Cabrales (Opinión)

mayo 15, 2012 Desactivado Por Opine En Deportes

Elevar cometas es para algunos un ejercicio muy sencillo, para otros es bastante complicado, es más, se acepta que todo el mundo ha elevado por lo menos una vez en su vida un barrilete. El espectáculo multicolor que deja a la vista es extraordinario y crea amistades, en fin.

Lo anterior se parece a los presupuestos alegres que se vienen haciendo en el campo deportivo los directivos que tienen en sus manos el manejo de la participación de Bolívar en los próximos Juegos Nacionales, más exactamente con las medallas doradas que se asegura se van a obtener en las competencias del mes de noviembre.

Se viene desde hace rato vendiendo una ilusión con el fin de justificar una inversión, que según dicen los que están al frente del asunto, pasa de los 5 mil millones de pesos “algo nunca jamás visto en la historia del deporte bolivarense”.  Esto último es verdad, no es ningún invento, aunque cuando se compara con las cifras que manejan los gigantones (Bogotá, Antioquia y Valle) de 25 millones de pesos cada uno, la nuestra es físico menudo.

Yo no estoy en contra que se hagan cuentas para decir que se van a obtener tantas medallas de oro. Está bueno soñar un rato y hacerle creer el cuento a más de un despalomado, pero hay que tomar las cosas con calma y analizar con estadísticas y números a la mano, con los pies sobre la tierra.

Así como nuestros deportistas clasificados a los Juegos Nacionales se han preparado y tienen capacidades para llegar a lo más alto del podio, los otros, sus rivales, también están en lo mismo; y mientras estos últimos arrancaron con el proceso desde 2009, los nuestros apenas comenzaron a mediados del año  anterior, porque esos mismos que los han embarcado en la aventura, los condenaron a estar sin entrenadores y sin ningún proceso de alto nivel por más de dos años. Y como aquí nadie tiene memoria para lo que le conviene, no se acuerda de lo que pasó.

Este compromiso de noviembre es quizás la mayor ambición y la mejor ilusión que tiene cualquier deportista colombiano, por lo que no podemos estar coronando campeones anticipados a fulano o mengano, antes de la competencia. Solo falta esperar que en estos seis meses para las justas, se logre mejorar aún más el nivel, aunque se puede llegar al sobre entrenamiento y con ello al fracaso.

Hay una verdad de a puño en cuanto a la clasificación obtenida por varias disciplinas deportivas de Bolívar. Esta se dio cuando ya los gigantes se habían clasificado en las primeras de cambio, dejando el espacio libre en las que siguieron para que se “mataran” entre sí aquellas que todavía tenían aspiraciones. Con esto no es que estemos demeritando a nuestros deportistas, ni más faltaba, pero al Cesar lo que es del Cesar.

Por eso estos deportistas tampoco deben creer que ya sean triunfadores, que no se conviertan en cajas de resonancia de los dirigentes que pregonan ese sofisma, con el fin de justificar la millonaria inversión, creyendo que nadie los vencerá y esa confianza mata a cualquiera. Recordemos aquella experiencia del mundial de fútbol de 1994, cuando el equipo de Maturana llegó con la aureola de campeón, y recuerden lo que pasó. Quedó como una simple anchova.

Ir agrandados a esas justas no es lo mejor, presionados porque hay que retribuir lo que les han dado, aunque tampoco sentirse inferiores a los demás. Este asunto hay que tratarlo con mesura, sin exageraciones y sobre todo sin estar colgando sobre el pecho medallas a diestra y siniestra, sin todavía subirse al avión, ingresar al escenario y llegar a la competencia. Seamos serios, porque se de muchos deportistas que se sienten presionados y temen que si fracasan, les retiran los apoyos y ayudas. Nosotros nos preguntamos, en dónde hemos tenido una evolución real en comparación con los juegos de 2008? En dónde se ha mantenido el más alto nivel? No se trata de ir a competir a ver qué pasa, a llevar expectativas triunfalistas y a comprometer a los muchachos en una aventura que no tiene piso.

Eso convierte a la participación del deportista bolivarense en dos alternativas: Sobresalir o sobrevivir, un dilema que solo él sabe cuál es el camino. Un patético cuadro que refleja la aguda crisis que tiene el deporte bolivarense, la cual se quiere tapar las manos con la demagogia que se hace a través de los medios – quienes se prestan para ello – en un hecho denigrante, porque todos saben y conocen que la actividad del músculo en nuestra tierra sobrevive por la entrega de algunos dirigentes, unos cuantos entrenadores que todavía siguen entregando sus conocimientos y por deportistas que no tienen otro camino.

De manera que esa apuesta de las no sé cuantas medallas de oro deben aterrizarla y ser francos y honrados, para no vender falsas ilusiones con un slogan que les puede quedar muy grande de “Bolívar ganador”, usado por Bogotá hace cuatro años y copiado acá descaradamente. Hasta en esto último les faltó imaginación a los vendedores de ilusiones, que creen que esto es como elevar un barrilete. Sean serios.

Raúl Porto Cabrales-Especial Opineendeporte.com

Periodista, investigador, historiador y escritor.
Profesor universitario. Miembro de la Academia de Historia de Cartagena.
rportoc@hotmail.com