Así le fue a la árbitra Frappart en la final de la Supercopa de Europa

La francesa hizo historia este miércoles al convertirse en la primer mujer que dirige una final masculina de la UEFA.

Árbitra Stéphanie Frappart
Stéphanie Frappart pasó a la historia por ser la primera mujer en dirigir una final de la UEFA. // TOMADO DE TWITTER

El fútbol pasó una prueba este miércoles en su lucha por superar las barreras de género que históricamente han marcado a este deporte. Lo hizo con la presencia de una mujer como árbitra de una final europea, algo que sucede por primera vez en la historia.

La protagonista fue la francesa Stéphanie Frappart, que venía de pitar la final del Mundial femenino en julio, y que recibió la responsabilidad de impartir justicia en la final europea que enfrentó a Liverpool como campeón de la Champions League y a Chelsea, como soberano de la Europa League.

La expectativas estaban puestas sobre el resultado y el rendimiento de Frappart, que no solo estuvo a la altura sino que aprobó con honores sus notas en un duelo en el que no tuvo mayores complicaciones a pesar de tomar decisiones importantes para el desarrollo del compromiso.

Frappart estuvo acompañada por las asistentes Manuela Nicolosi, también francesa, y la irlandesa Michelle O’Neill.

Las jugadas en las que fue protagonista la árbitra empezaron al minuto 4, con una falta de Van Dijk al intentar interceptar un pase de Giroud y que generó dudas porque no le sacó amarilla al holandés.

Luego, aficionados reclamaron una pena máxima por un balón que dio en la mano de Christensen tras una chilena de Sadio Mané, pero Frappart no la sancionó apelando a la nueva regla, que establece que las manos solo se penalizan si el jugador incurre en una posición no habitual, cosa que no ocurrió.

Al minuto 40 anuló un gol de Pusilic por fuera de lugar, una decisión que el VAR ratificó.

A partir del minudo 79 la francesa empezó a mostrar mano dura y a amonestar a los que se pasaban de revoluciones. Recibieron amarillas César Azpilicueta por protestar una infracción y Henderson, por derribar a un rival.

Quizás la jugada más dudosa fue la pena máxima que pitó en el tiempo suplementario por una falta del portero Adrian sobre Abraham, que significó el gol del empate y llevó a la definición por penales, en la que Liverpool se quedó con el título.

Ya había dicho la misma Frappart que se sentía preparada para asumir este reto porque el fútbol es igual para hombres y mujeres. Su actuación en la final le dio la razón y le abre el camino a otras árbitras en el mundo para alcanzar un espacio que hasta ahora parecía cerrado para ellas.