Nuevo campeón y anhelo del viejo campeón, el de siempre (Opinión)

Hace 16 años empecé a prestarle atención a un deporte como aficionado. De fútbol solo sabía lo que era gritar un gol, gracias a los millones de colombianos que estallaron de euforia en el min 90 y más frente a los alemanes en Italia 90. Luego de ver y delirar con el Baloncesto y su máximo exponente (con el perdón de los demás), el atleta más grande que haya conocido el planeta, su majestad Michael Jordan, en la década de los noventa. Por cosas de la vida y el cole, comencé a practicar fútbol y volví a interesarme por ese deporte,  todo gracias a la selección Colombia y en especial a un jugador brasilero, al cual admiraba mucho, un tal Roberto Carlos Da Silva, quien curiosamente acababa de llegar a las filas de un gran club Español.

Un Club llamado Real Madrid, el cual seguí desde aquel entonces con tal de ver a ese jugador. No tenía ni idea de que o cual era ese equipo o club de fútbol. Sólo sé que me enamore. Partido a partido de ese año seguí sin parar (gracias a dios contábamos en casa con tv por cable) hasta que ese equipo consiguió el campeonato. No sé, enamore y obviamente mi admiración por aquel jugador siguió intacta pero lo que seguía creciendo era la admiración y amor por el color blanco, dorado y azul-morado.

Con el paso del tiempo, supe qué era el fútbol, como se vivía y sobretodo, que ese “Club” era nomás que el más grande que haya existido. Todo eso a gracias a lecturas históricas y a hechos que en paralelo sucedían (campeonatos tras campeonatos).

La FIFA lo declaró el mejor club del siglo XX. Ya entonces estaba casado con dicho club. Club que me mostró la alegría de Roberto Carlos, la clase de Redondo, la garra, picardía, profesionalidad y osadía de Raúl (con dedo en la boca del campo ajeno), el debut de un santo y sus diabluras hasta hoy en día, el señorío de Hierro, la despedida del todo clase Sanchis, la canallada de Judas, los dribles, alegrías y goles del gordito más rápido forma del mundo, los pasos finos y elegantes de un cisne con pincel entre muchas glorias y penas (más penas que gloria).

Pero lo que más aprendí de ese club fue que su grandeza radica en su filosofía, en su señorío, en su poderío y en su clase, sin importar galácticos y demás cosas que se inventó la prensa amarillista, liderada por un proyecto del señor Florentino Pérez. Proyecto que en un principio dio sus frutos deportivos agarrados de la mano de lo económico, pero que luego se inclinó más por la segunda, tanto que me tocó, justo a mí, vivir la etapa más oscura del club.

La etapa de Del post-calderonismo, del 2-6. De una Asamblea con socios del Atleti. De la Roma, del chorreo. Del puntaje, del ‘Lyonazo’. Del ‘Alcorconazo’. En fin, caos total.

Estoy feliz porque mi equipo vuelve a ganar una liga nuevamente y a estar en el sitio que le pertenece por merecimientos propios y no regalados.

Pero no voy a dejar de decir varias de las cosas que me molestan y me han molestado desde esa etapa caótica, pasando incluso por la reciente victoria que cerró la Liga en el Camp Nou, templo de las esencias futbolísticas universales, en el que el Madrid ha sido destripado de forma ritual ante los ojos del mundo desde 2008.

Y es que el señor Florentino Pérez ha desgastado la imagen del club, sólo por desbancar a ese gran rival de patio, que incluso se metió hasta la sala, alcoba, pasar por la terraza, traspasar la casa por completo y tutearlo con respeto por parte del club pero no de sus seguidores. El afán de recuperar el trono y el respeto lo llevaron a olvidarse de los medios solo por alcanzar el fin. Contratando a José Mourinho técnico ganador al fin y al cabo, pero que no encaja para nada con la grandeza del Club, que va más allá de los títulos, duélale a quien le duela. Polémicas, circos, embestidas, chorradas y todo lo que todos sabemos. Ni Florentino ni la cúpula del club debieron permitir las estupideces de Mou, pero es tanta las ganas de titulo que….

Gracias a dios desde el cielo y el Edén y todos los ángeles que son blancos y han vestido de blanco que de seguro, alguno de ellos tiene el balón que Sergio Ramos pateo hace unos días (Juanito o Santiago Bernabeu). El Madrid y su historia se han empecinado a estar siempre y es lo que más duele a los demás. Les molesta, en el fondo que la capacidad del Madrid de competir, de volver, de reinventarse después de la etapa más oscura de su historia.

Seguramente muchos echan de menos al equipo/club sumiso e impotente del que se podían mofar, al que se podía ganar y humillar con relativa facilidad, incluso. Algo que no ocurre entre lo que se podría llamar neomadridismo, un sector de la afición, cada vez más numeroso, que ha aprendido que en el Madrid poner la otra mejilla sólo sirve para que te partan la cara otra vez.

Por supuesto me siguen molestando los errores. El dedazo, fichajes erróneos, una irritante indefinición de estilo en los partidos grandes, la muy mejorable gestión de la plantilla… pero el Madrid acaba de ganar la 32ª Liga ante el mejor equipo que, según los eruditos, vieron los tiempos. Por tanto, no se concibe otra cosa que celebrar…

No es el Madrid que me enamoró y lo quiero de vuelta…Es el mejor Madrid en cuanto a números, pero no el que mejor ha jugado y hasta en eso es grande, jugando sin estilo ni identidad ha conseguido un campeonato. Lo celebro por lo grande que es…Pero quiero de vuelta a mi amado amor….

Hala Madrid….

 Paul Perlaza– Hincha de Real Madrid (Opinión)

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